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Cómo lograr que el concepto de ciudad inteligente sea una realidad en Chile y América Latina

Santiago,

Diciembre 30, 2015

SMART cities es un concepto que en los últimos años se ha puesto de moda, pero que a la vez se ha transformado en algo ambiguo, porque las definiciones en torno a ello abundan. Mientras algunos sostienen que sólo se trata de masificar la conectividad dentro de los centros urbanos, otros van más allá, promoviendo el uso de las tecnologías de la información para mejorar la calidad de vida de las personas.

A lo largo del planeta varias son las ciudades que se hacen llamar inteligentes. Uno de los símbolos es Barcelona, que hizo una apuesta donde convive la comunicación, iluminación, energía y movilización. Por ejemplo, la ciudad está llevando a cabo acciones para conseguir que los espacios públicos sean autosuficientes energéticamente. Además, en el campo de transporte inteligente reformuló la red de buses. 

De esta forma, ahora tiene recorridos más rectos y directos para mejorar la frecuencia. Pero además, el municipio formuló la aplicación Apparkb que dice dónde encontrar estacionamiento, como también da la opción de pagarlo, evitando que los ciudadanos pierdan tiempo en ello. "Los principales desafíos para smart cities son incrementar significativamente el uso eficiente de sus recursos, incentivando el ahorro energético y coordinar la movilidad de sus habitantes, así como la toma de decisiones de forma distribuida", dice Marcelo Salinas, gerente de Movilidad de Siemens Chile. 

El ejecutivo señala que es esencial mejorar los servicios entregados, promoviendo un desarrollo sustentable y amigable con el medioambiente, ofreciendo alternativas reales a los principales problemas a los que se ven enfrentados sus habitantes en el día a día y logrando, en definitiva, mejorar su calidad de vida. "Todo debería articularse con miras a digitalizar, automatizar y electrificar las ciudades de hoy para hacerlas realmente competitivas y sustentables". 

¿Qué pasa en Santiago? 

Pero para conseguir que nuestras ciudades sean realmente inteligentes es clave el trabajo colaborativo. "Es evidente que hay muchas personas inteligentes trabajando en sus propias áreas y lo que se necesita es generar mayores vínculos para poder combatir de forma conjunta estos focos. En Santiago, vemos que la carga de aire, por ejemplo, está conectada con varios aspectos del día a día y que se relacionan con la labor de varios ministerios, pero, ¿dónde está la mesa redonda que habla acerca de cómo podemos atacar o combatir esta situación para que no afecte a los ciudadanos en temas de salud o movilidad?", planteó hace algunos meses Aaron Spencer, director de 100 Resilient Cities para Latinoamérica, cuando se presentó el programa en Santiago.

Al respecto, Spencer agregó: "Lograr que Santiago trabaje cohesionada es clave para enfrentar tensiones como la contaminación". Precisamente con el objetivo de contrarrestar esa falta de comunicación, se desarrolló el programa estratégico regional "Santiago Ciudad Inteligente", compuesto por una mesa integrada por la intendencia, Corfo, seremi de Economía, el Ministerio de Transporte, universidades y ChileTec (ex Gechs), entre otros. 

%u201CEl tema de ciudades inteligentes ya venía siendo tratado hace un tiempo por el intendente Claudio Orrego. Empezamos a investigar qué era lo que se estaba haciendo y vimos condiciones y ganas por lo que decidimos levantar esta iniciativa desde Corfo para apoyar el desarrollo%u201D, dice Claudia Labbé, directora regional metropolitana de Corfo y presidenta de la mesa de trabajo. Labbé señala que los principales problemas que percibe la ciudadanía tienen relación con el ámbito de la seguridad, contaminación y transporte, los que fueron elegidos como los tres ejes fundamentales del programa. 

"En transporte muchas veces lo que más se ve tiene que ver con las quejas. Espero que a mediano plazo exista más información en tiempo real para que la gente pueda tomar mejores decisiones acerca de cómo desplazarse por la ciudad, cuáles son los mejores mecanismos y dónde hay atochamientos. La idea es que ellos tengan un viaje más breve, más sano y menos estresante". Del mismo modo, señala que otro de los desafíos es cómo lidiar con un buen transporte que sea amigable con el medioambiente. 

"Quizás esto se logra con cambios similares a los que han ocurrido en otros países, donde hay muchos más motores eléctricos o híbridos que no sólo disminuyen la contaminación atmosférica, sino también la acústica, que es un tremendo problema", enfatiza Labbé. Calidad de vida Pero, ¿cómo concretar el sueño de un Santiago inteligente? Según Pelayo Covarrubias, presidente de la Fundación País Digital, "en los próximos años veremos una explosión del Internet de las Cosas (IoT), con una consecuente avalancha de información, que necesitan una infraestructura robusta en la cual estos datos se puedan comunicar y procesar, estimando, según consultoras, que al 2020 habrán en promedio 8 dispositivos conectados por persona, principalmente de forma inalámbrica". 

Por esta razón, tiene que existir una pronta inversión y despliegue de nuevas tecnologías (como el 4G) y nueva disponibilidad de espectro en telecomunicaciones. Por otro lado, la calidad de vida de las personas se ve directamente afectada a través del desarrollo de ciudades inteligentes, al convertirse éstas en centros urbanos con mayor integración y cohesión social, donde sus habitantes cuentan con las condiciones de calidad necesarias para desarrollar sus proyectos de vida. Un ejemplo concreto de esto es el alto enfoque que tiene el concepto de movilidad dentro de una ciudad inteligente, donde la implementación de un sistema público eficiente y sustentable es clave para asegurar la calidad de sus habitantes. 

Tiempos predecibles y decisiones de uso inteligentes. La realidad de América Latina "Para promover este tipo de iniciativas es necesario generar acciones de coordinación y vinculación entre los actores relevantes, potenciando no sólo el uso de tecnologías eficientes sino que además a través del uso e implementación de tecnologías disruptivas e innovadoras, fomentando el I+D y la transferencia tecnológica entre academia e industria", sostiene Salinas.

Además, es imprescindible contar con un diálogo y coordinación entre los distintos actores del sector público, privado y académico para lograr que conceptos como éste se masifiquen en nuestra región. Salinas cree que resulta importante aprender de las buenas ideas en ejecución en otras ciudades que ya han implementado estos conceptos. Los consultados coinciden en que la clave para conseguir que Santiago y otras ciudades del país alcancen la denominación inteligente con el alcance que se espera está en un trabajo cohesionado donde prime la comunicación. 

En ese contexto se pone de ejemplo que la mayor parte del transporte en Santiago, donde varias de ellas han desarrollado proyectos aislados de movilidad, como ocurre en muchos casos de ciclovías, que no se conectan entre comunas, o las bicicletas compartidas, donde persisten sistemas no unificados. "Lo más probable es que la llegada de este concepto a nuestro país se concrete por el lado del transporte y la energía, pues constituyen un aspecto muy tangible de lo que es una ciudad inteligente", finaliza Covarrubias.

Fuente: Pulso



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